martes, junio 05, 2007

ABAJO LA RELIGIÓN

Si hubieras nacido en la India seguramente hoy no te preguntarías: -¿por qué abajo la religión? Seguramente estarías sobre tus rodillas dando reverencias a algún vacuno o sobando al barriga de algún roedor pidiendo su bendición. Si hubieras nacido aquí en América del Sur tus opciones serían menos variadas pero aún tendrían el ingrediente de adoración casi ingenua. Te doblarías ante un crucifijo de mediano tamaño en el que cuelga una figura humanoide o te rendirías ante el culto a la personalidad de algún líder carismático de alguna secta seudo evangélica y/o cristiana en la que te ofrecerán milagros a cambio de tu dinerillo. Bueno, hay católicos y evangélicos que no son ninguna joya, también te encontrarás mormones, Testigos de Jehová, etc... Toda una fauna de seres ‘religiosos’ que tienen siempre una idea muy clara de la vida que jamás es igual a la tuya o a la los millones de ecuatorianos que aún quedan en el país. Todos estos seres religiosos siempre te tratarán de convencer que ‘necesitas cambiar’... Yo pregunto: ¿por qué te quieren cambiar si ni siquiera te conocen cómo eres?

Yo de la india no puedo hablar mucho, ni del gajo de religiones y sectas que hay en mi país, pero puedo hablar de la ‘religión’. Soy un tipo que vivió en pellejo propio la tortura de la religión y la bendición de hacerme amigo de Dios antes que terminara con mi vida. No se hagan ilusiones, nunca pensé en matarme... ¡Morbosos! ¡Qué creyeron! Ya se imaginaron que empezaría un relato de cómo me corté las venas o cómo me metí pastillas como para matar a un elefante, pero no... La vida puede terminar de muchas maneras diferentes, no solo colgando del pescuezo de un cuartucho en Quito. La vida uno la puede perder porque se le va de las manos. Un día te despiertas y descubres que antes tenías una vida o creías tenerla y ahora no tienes nada... Mientras miras el techo el terror del futuro no te deja ver claramente qué fue lo que llevó a terminar panza arriba en ese cuarto sin luz, sin agua, sin comida, sin amigos, sin amor por ti mismo y sin mente... ¡Morbosos! ¡Qué creyeron! ¡Que empezaría un relato sobre mi descenso al infierno de las drogas! ¡Pues no! Les contaré de cómo un pelado buen dato que lo único que quería era servir a Dios en la forma más zanahoria de la vida.

Todo empezó un día que me miré las manos vacías y supe que el día que llegara al cielo querría darle algo a Jesús. ¿Qué le regalarías a la persona que lo tiene todo? Han escuchado seguramente esa pregunta tonta en alguna película gringa en la que los protagonistas hacen gala de su gran pinta y caudal de plata que sobrepasa la imaginación... Déjenme decirles que nadie tiene más riquezas que Dios y si te pones a pensar a los 17 años de edad qué darle de regalo a la persona que creó todos lo que se ve y no se ve, tienes un dilema.

Si él murió hace dos mil años en una maldita cruz de tortura romana para salvar mi vida, sin duda mi vida debe ser preciosa para él... En pocos segundos de análisis llegué a la conclusión que no le debía un favor a Dios, y que con un: -me salvaste la vida-, saldría del compromiso. Mientras me miraba al espejo con la cara sudada supe: Dios me compró....

La opción de llevarle un regalito a Dios al final de mis días era súper preocupante, pero en todo caso era mucha más cómoda: Podría vivir mi vida como me dé mi gana y luego llevar un ‘presente’ a las puertas del paraíso.

La conclusión: Soy de Dios, Él me ha comprado, involucra que, hasta el corte de pelo que me haga de ahora en adelante se la tendría que consultar. La felicidad y la gratitud que había invadido mi alma y la paz que me había dado el perdón del Altísimo, empezaron a salir como perseguidos por los perros salvajes y en mi alma una paranoia empezaba a sentarse en el trono. ¿tiene sentido ahora lo que yo decía sobre que hay más de una manera de perder la vida?

Calma... no es para tanto, si pensaron que de aquií el relato seguiría con una serie de intentos de suicidio, se equivocaron, no seamos tan morbosos, por favor.

La verdad es que si me nacía consultarle a Dios hasta el corte de pelo que me harpia ese mes, pero la cosa fue sencilla con Dios. Descubrí que Dios era una persona fresca, con lo que se podía conversar. Su voz era suave, a veces demasiado suve para mi gusto, o era eso o eran los gritos de los pastores los que nome dejaban entender bien lo que Dios me decía. En fin, sucedió que Dios me decía algunas cosas que no iban 'con la corriente' de lo que escuchaba en los pasillos de la iglesia y a veces desde el púlpito... Poco a poco empecé a ceer que todos era producto de mi imaginación y que Dios estaba realmente lejos, como decían en la iglesia

CONTINUARÁ

2 comentarios:

RECIEN CONVERTIDO dijo...

felicitaciones por haber hablado de este tema, aveces la vida religiosa la convierten en una rutina y le quitan su razon de ser, no estoy hablando de la relacion que cada uno tenemos con el señor jesucristo, hablo de la religion en lo que la han convertido, si eres catolico, es porque naciste en una familia catolica, y no te dieron a elegir, yo me pregunto si a un niño, le dicen que lo van a bautizar, y despues que si quiere confirmarse, simplemente lo hacen y ya esta, te condenan de por vida, a una religion catolica, que es la dictadura mas grande que yo pueda ver, alli no hay democracia, tu no puedes elegir, ah pero si eres evangelico, te obligan a ir todos los domingos, a un culto que ha veces se convierte en un mercado, si quieres un favor de dios tienes que comprar este tratado, o este pañito, o cuanta cosa se les ocurra, y ha veces el diezmo que tu das no es usado para lo que el señor indico, sino para mantener a un pastor, y a una sede que se vuelve burocratica, por eso ABAJO LA RELIGION, escribe mas sobre este tema que ahora es que hay tela para cortar

Anónimo dijo...

Genial, cada día concuerdo con sus comentarios, la religión es la manera más original que se ha inventado el diablo para apartar al hombre de su verdadero padre y amigo, eso nos ha acarreado el existir de manera tan mediocre..bendiciones