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viernes, agosto 19, 2011

LEY DE CULTOS (DE BRUTOS O DE RELIGIOSOS)

por @tigregalvez

A veces me pregunto, qué es lo que define a la vida de una iglesia, local o como denominación o como 'la iglesia' de una ciudad. Qué es lo que le da a una iglesia su vida, su color, su sabor. Qué es lo que define la naturaleza de una iglesia, que es lo que hace que una iglesia sea una iglesia. ¿Su actividad? ¿Su número? ¿Su 'impacto' mediático? Pienso que lo que termina definiendo a una iglesia es lo que la suma de sus partes tengan asumido como su autodefinición.

Habrá iglesias que por el énfasis de sus discursos o actividades, se autodenominarán, evangelísticas, misioneras, juveniles, parranderas, qué se yo. Algunas se han especializado en organizar eventos, en decir son ‘eventistas’ (no adventistas, jua jua). Hacen eventos masivos, traen a una superestrella evangélica y repletan un estadio, se recoge una ofenda y cada quien para su casa.

Quién no recuerda el mega evento COICOM y las plenarias en el Hilton Colón. De esa experiencia nos quedó un esfuerzo de visitación casa por casa de muy buen fruto, aunque bien se puedo hacer sin COICOM.

Otras iglesias repletan sus propios templos con sus feligreses jóvenes que se cuentan a veces por miles, dos veces al año, trayendo como invitados a exponentes evangélicos de fama mundial, cobrando entre $40 y $50 por nuca, comprobando que la juventud sigue siendo un buen negocio. Amén. Contados son los casos de gente creyente comprometida con la causa social que desarrollan caravanas de salud, dispensarios, Etc. Aunque no siempre estos esfuerzos son enfrentados por ‘la iglesia’ como parte de su vocación, llamado, actividad fuerte, énfasis o como se llame.

El punto es que al parecer las actividades van definiendo el perfil de cada iglesia o comunidad eclesial, es decir que cada iglesia es lo que hace. Resumiendo, a simple vista las metas de las iglesias defines para qué existen estas y si lo analizamos rápido, pues, hay iglesias que existen para acumular gente en sus bancas, otras para acumular jóvenes, y otras para demostrar que son capaces de llenar un estadio, otras para reunir billete.

No hemos mencionado un iglesia que probó suerte y realizó marchas al más puro estilo de movimiento político, sacando a las calles a casi doscientos mil evangélicos apareciendo así en el radar de los observadores de los movimientos sociales que se sorprendieron de descubrir que existimos. La iglesia se expreso políticamente sobre temas de política, hizo declaraciones al más puro estilo de la oposición política del Gobierno, en fin, ¡Maravillas!

En fin, las iglesias han hecho casi de todo lo que cualquier institución pública o privada pueda realizar, aunque, hay que decirlo, no con el mismo resultado, ni excelencia. Los conciertos cristianos, por ejemplo, no son famosos por la calidad de su sonido o por instalaciones u organización ni por ninguna de las cosas por la cual los conciertos famosos son famosos. Al contrario, se recuerdan estafas, desorganización, mal sonido, Etc. Y los conciertos ‘cristianos’ buenos, son contados con una mano. Casi todas las actividades masivas a las que la iglesia se dedica con esmero son dedicadas para el consumo interno, es decir ‘entre hermanitos’… ¿y el mundo? ¡No! el mundo, feo, sucio, caca. La iglesia, en resumidas cuentas, nos la hemos pasado, por auto-vocación, encerrados dentro de cuatro paredes físicas y mentales y hemos dicho que está bien así, hemos dicho amén y amén. Las actividades más visibles de la ‘iglesia’ ante la sociedad han sido las manifestaciones políticas al aire libre, concentraciones, marchas, Etc. y como posición al Gobierno central.

Ahora que aparece una ley que pretendería encerrar a los hermanitos dentro de cuatro paredes, decimos ¡No! ¿Quién entiende a la iglesia? En más de 100 años de ‘evangelio’ en el Ecuador, la iglesia no ha apuntado a más que temas religiosos y se dedicado a vivir dentro de ‘cuatro paredes’.

Diera la impresión que la iglesia tuviera licencia para hacer prácticamente cualquier actividad social, artística, económica, social, religiosa o política, pero también tuviera licencia para hacerla como bien pueda o ‘a la buena de Dios’. Digamos: -Haga bien o mal, lo importante es que haga. Lo penoso es que queda la duda: -¿Tenía esto en mente Jesús cuando puso en la iglesia el Espíritu Santo? Recaudar fondos, entretener jóvenes, amontonar creyentes, realizar eventos mediocres, aventurarse a jugar juegos políticos y la lista sigue. ¿Eso tenía en mente Dios para la iglesia del tercer milenio?

Los cultos dominicales se han resumido a tres canciones rápidas, tres lentas, anuncios, lectura bíblica, prédica, ofendas, diezmos, chao Dios, hasta la próxima, y todo esto en el tiempo record de sesenta minutos, para total satisfacción del asistente, si a Dios le gusta bien y si no, también. Y por la misma otro culto que la gente está esperando afuera…. Y así, el domingo lo hemos dedicado a complacer a los feligreses ‘hambrientos de la Palabra’. Como quien dice, rendimos culto al culto. Continuará….